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Por el 24 de Julio de 2012 - RSE blog

El término desarrollo sostenible se ha utilizado durante más de cuarenta años, aunque solo se generalizó luego de que la ONU publicara el conocido Informe Brundtland en 1987. Al hablar de desarrollo sostenible en la industria extractiva actual, la inversión social aparece como uno de los componentes clave en los que las empresas deben centrarse para poder obtener y mantener su “licencia social para operar”. Debido a que se ha vuelto parte de la realidad diaria, los líderes de la industria deben estar involucrados en apoyar a las comunidades que han sido, son o serán afectadas por sus proyectos.

¿Qué es la inversión social en la industria extractiva?

Para las empresas que operan en la industria extractiva, la inversión social puede adoptar diversas formas: campañas de vacunación, programas de capacitación, becas, donaciones de libros o computadoras, construcción de escuelas y mucho más. Ya sea que la inversión social se realice por obligación o por elección, es importante mencionar que incluso si el apoyo proporcionado es bien intencionado, las empresas deben evaluar sabiamente cómo invierten los fondos de inversión. Aun teniendo las mejores intenciones, el apoyo puede crear una dependencia al proyecto o a la compañía por parte de la comunidad, y los resultados en el largo plazo pueden ser perjudiciales para las personas involucradas. Además, algunas inversiones (sin importar cuán beneficiosas sean al momento de realizarlas), donaciones de computadoras o becas, por ejemplo, pueden ser de poca duración o pueden quedar obsoletas rápidamente. De este modo, hace que la inversión social para que sea sostenible y beneficiosa para las comunidades represente un desafío importante para las empresas extractivas.

¿Qué hace sostenible a las inversiones sociales?

Cada uno de nosotros ha escuchado la famosa cita del taoísta Lao Tsu: “Dale un pez a un hombre y comerá un día; enséñale a pescar y comerá siempre”. En términos de responsabilidad social corporativa e inversión social en la industria extractiva, se aplica el mismo razonamiento. Si las empresas desean realizar inversiones que duren años y beneficiar a las comunidades durante varias generaciones, deben tomarse el tiempo necesario y valorar las interacciones humanas para: comprender las necesidades de las comunidades, involucrarse con ellas y generar beneficios que sean sostenibles. Un ejemplo de la vida real puede ser:

La Empresa X decide invertir en la escuela primaria local de una comunidad cercana. Además de proporcionar fondos o donaciones en especies para ayudar a construir nuevas aulas, la Empresa X decide invertir en programas de capacitación para los administradores y maestros de la escuela. Su objetivo principal con esta inversión es permitir a la escuela que a) funcione mejor y b) proporcione una mejor calidad de educación a los alumnos.

Este es un buen ejemplo de ayuda sostenible porque los métodos de enseñanza y de gestión que se aprendan se transferirán a otros. Naturalmente, no se puede garantizar completamente a la Empresa X que en diez años los métodos enseñados se sigan utilizando, pero al menos realizaron una inversión que, con el tiempo, tiene la posibilidad de evolucionar junto con la comunidad.

¿Cómo pueden las empresas extractivas implementar buenas prácticas de inversión social?

Teniendo en cuenta que la sostenibilidad es un componente importante en una inversión social exitosa, uno debe tener en mente que muchos otros factores son parte de la ecuación cuando se trata de inversiones positivas y duraderas en comunidades afectadas. Según la IPIECA, estos son los principios clave que deberían aplicar las organizaciones que desean implementar buenas prácticas en términos de inversión social.

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