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Por el 24 de julio de 2013 - RSE blog

¿Maximizar los beneficios de la comunidad? ¿Mitigar los impactos negativos? Estas preguntas no estaban realmente en la palestra cuando Gary MacDonald comenzó como consultor de negocios. Después de 20 años de experiencia en la gestión del desempeño social con proyectos extractivos y agro-forestales incluyendo la creación de sistemas de gestión social y equipos para cuatro megaproyectos, él y el equipo de profesionales de Monkey Forest se han convertido en expertos en ayudar a las compañías a tratar estas cuestiones complejas. Mirando hacia atrás y luego hacia el futuro, Gary da su opinión sobre cómo mejorar las relaciones con la comunidad, la planificación de proyectos y las mejores prácticas en las industrias de minería, el petróleo y el gas.

Vincent Frigon: Durante largo tiempo, muchas empresas se mostraron renuentes a involucrarse en el tema de relaciones con la comunidad. ¿Por qué?

Gary MacDonald: Cuando inicié en 1992, no existía una práctica efectiva en el tema de relaciones comunitarias en las industrias extractivas. Por lo general, las empresas construían escuelas, clínicas de salud, o otras cosas y luego las transferían a las comunidades, pensando que era lo único que tenían que hacer. Y esto sería un fracaso, ya que crearon relaciones basadas en la dependencia. Las empresas tenían un programa de donaciones, sin tener un departamento de relaciones con la comunidad , o por lo tanto de la forma en que lo pensamos hoy. Algunas personas estaban haciendo el trabajo de desarrollo basado en las necesidades del sector público. Otros tenían gente de relaciones públicas trabajando para obtener información en las comunidades, pero no estaban preparados para hacer frente a los problemas y no estaban seguros de qué hacer cuando los encontraban. La gente solía decir: “pero les dimos una escuela, ¿cómo van a ser infelices?” No hubo tampoco técnicas estandarizadas sobre cómo las compañías deben construir y mantener relaciones a través del tiempo.

V.F.: ¿Cuál fue el punto de inflexión?

G.M.: Ciertamente, parte fue el surgimiento de los bancos a finales de 1990, lo que llevó a la creciente dominación de las Normas de Desempeño de la CFI como la base para el surgimiento. Además, las empresas llegaron a ser más receptivas a la idea de intentar nuevas prácticas y conseguir sacar a la gestión del desempeño social fuera de la caja negra. Comenzaron a experimentar con las personas que trabajan en las comunidades tanto en la recolección, como en la entrega de información, haciendo investigaciones en lugar de asumir que ya sabían cómo funcionaba la comunidad. Comenzó con personas centrándose en las consultas con la comunidad, esto tomó tiempo, pero valió la pena: nos enteramos de cómo la gente quería ser comunicada, cuáles eran sus problemas, etc., y junto con eso vino la creciente conciencia que teníamos que encontrar mejores maneras de documentar el trabajo y hacerlo más comprensible para las personas que no son especialistas sociales. Al final, hicimos lo que las empresas que participan en mega-proyectos exitosos hacen hoy casi como una rutina, que es traducir la evaluación del impacto social en el desempeño real.

V.F.: Nos estamos moviendo hacia mejores prácticas, pero ¿cuál debería ser la fuerza motriz?, ¿La propia industria?, ¿Los profesionales? ¿Los gobiernos y las organizaciones no gubernamentales?

G.M.: Creo que los impactos sobre el terreno deben ser los conductores. Los profesionales individuales siempre han sido sensibles a los impactos y cómo estos son percibidos. Los profesionales escuchan a las empresas que quieren ser más productivas, pero también a las comunidades que quieren mitigar los impactos negativos. De hecho, un grupo de nosotros – que son “competidores” en nuestras vidas diarias – se han reunido para empezar a trabajar en una plataforma que todos podamos usar para mejorar la gestión del desempeño social como una práctica. Estamos muy entusiasmados con él – su lanzamiento será en el Congreso Mundial de Minería en Montréal pero hablaremos también de eso en a la Conferencia Boréalis 2013 en Brisbane, Australia. Es una iniciativa de los profesionales, y no de las organizaciones.

V.F: Las grandes empresas tienen ahora departamentos en el tema de relaciones comunitarias y más recursos dedicados al desempeño social. Pero todavía están enfrentando desafíos…

G.M.: La desaceleración económica ha tenido un impacto importante, especialmente en la industria minera. En momentos como estos es fácil ver “relaciones” como algo agradable a tener, en lugar de ser una necesidad, y los administradores tienen una gran presión para reducir el personal y los recursos dedicados a la actuación social. Pero el tema de relaciones comunitarias se construye en el largo plazo. Es importante evaluar el impacto de los recortes presupuestarios sobre los impactos en la comunidad – las comunidades están sin duda observando y evaluando cómo las empresas reaccionan cuando los tiempos son malos. Pero la verdadera clave es que los sistemas de gestión social deben integrarse plenamente en las estructuras de gestión, al igual que las operaciones, finanzas y los recursos humanos son departamentos totalmente integrados, y no es algo que se puede pasar por alto cuando la situación se vuelve más difícil.

Gary MacDonald es director y cofundador de Monkey Forest Consulting. Él será uno de los oradores invitados a la Conferencia Boréalis RSE en Brisbane, Australia, 18- 19 septiembre, 2013.

Tenga en cuenta que las ideas y opiniones expresadas en este artículo son proprias del autor y no reflejan necesariamente las de Boréalis.

 

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