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Por el 25 de noviembre de 2013 - RSE blog

En las últimas conferencias de Boréalis, numerosos participantes han coincidido en que la responsabilidad social de las empresas (RSE) debería replantearse, es decir, que no se limite únicamente a la administración y a las relaciones públicas. Hace aproximadamente una década, que investigadores de diferentes lugares intentan ubicar la RSE en una perspectiva global, integrándole aspectos de tipo sociológicos. El libro “Reformular la responsabilidad social de las empresas”, editado recientemente bajo la dirección de Corinne Gendron y Bernanrd Girard, hace énfasis en esta reflexión y constituye un buen punto de referencia para lo que es conocido como « la escuela de Montreal ». Corinne Gendron, titular de la Cátedra de de Investigación en Responsabilidad Social y en Desarrollo Sostenible de la Universidad de Quebec en Montreal (UQAM), nos contestó algunas preguntas.

Vincent Frigon : ¿Qué es la escuela de Montreal?

Corinne Gendron.: Este término se refiere a la perspectiva de la RSE que comprende al mismo tiempo aspectos de tipo sociológico e institucional. Se diferencia de la corriente tradicional, desarrollada principalmente en Estados Unidos por empresarios e investigadores en el campo de la administración, que tiende a reducir el fenómeno de la RSE a iniciativas voluntarias por parte de las empresas. Con la escuela de Montreal se busca principalmente, reconocer la dinámica impulsada por otros actores, tales como: la sociedad civil, agremiaciones, el gobierno, etc. Nuestro enfoque argumenta que el fenómeno de la RSE no se limita a las propuestas voluntarias ya que existen a la vez medidas obligatorias y reglamentarias. El objetivo del libro es dar a conocer  los avances de los investigadores que trabajan  en una perspectiva más abierta, más dinámica y más social de la RSE.

Vincent Frigon. : ¿De dónde viene el nombre?

C.G.: La idea nació en al año 2006, después de un seminario realizado en Montreal al cual habíamos invitado investigadores americanos, quienes son pioneros en la investigación de RSE y a investigadores franceses, que se empezaban a interesar en el fenómeno. Rápidamente nos dimos cuenta de que los investigadores de Quebec estaban bien enfocados para hacer el puente entre la literatura americana y la francesa. Montreal era de alguna manera el punto de encuentro ideal para nuestro enfoque híbrido, el cual consiste en conciliar, por una parte los enfoques estructurales en el cual los actores públicos tienen una gran importancia y por otra parte, los enfoques empíricos, los cuales se concentran principalmente sobre el comportamiento de los actores.

V.F.: Usted habla  de « nuevos movimientos socio-económicos » que imponen cambios a las empresas. ¿De qué se trata esto?

C.G.: Es un concepto que se refiere a la manera de como los actores sociales hacen sus reclamaciones después del inicio de la mundialización. Antes de los años sesenta, el movimiento obrero hacía sus reclamaciones al Estado para que el mismo reglamentara las empresas: era la primera forma de actuar de los movimientos sociales. A partir de los años setenta, los movimientos sociales han continuado haciendo reclamaciones con el estado, y también con la sociedad, a través de la sensibilización y la educación de los ciudadanos. Al inicio de los años noventa, los movimientos sociales comenzaron a utilizar los estatus económicos para hacer reclamaciones sociales. De ahí el nombre de movimiento social y económico. Existen dos clases de estatus: el estatus del accionista, por el cual una persona invierte en una empresa, conforme a sus valores y permitiéndole expresar su punto de vista en la asamblea de accionistas y el estatus del consumidor, por el cual una persona evita comprar productos que no corresponden a sus valores (boycott) o por el contrario, se da el privilegio de comprar productos que corresponden a sus valores (buycott).

Corinne Gendron – Titular de la Cátedra de de Investigación en Responsabilidad Social y en Desarrollo Sostenible en la UQAM.

Tenga en cuenta que las ideas y opiniones expresadas en este artículo son proprias del autor y no reflejan necesariamente las de Boréalis.

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