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Por el 16 de julio de 2013 - RSE blog

Hace pocos años, todavía era posible que el líder de una empresa minera cuestionara la relevancia del desarrollo sustentable y de las prácticas responsables. Hoy en día, lo que las personas quieren saber es qué tan eficiente es una empresa en sus prácticas de responsabilidad social empresarial (RSE). ¿Cuál es la motivación que impulsó este cambio hacia la RSE? Tendremos los hechos sobre lo que realmente ha cambiado. Nos centramos en la evolución de las prácticas de acuerdo a Patrick Grégoire, Vice-presidente y cofundador de Boréalis, que cuenta con más de diez años de experiencia en RSE en los grandes proyectos internacionales.

Vincent Frigon: ¿Cuál es el origen de esta tendencia entre las compañías de minería, petróleo y gas?

Patrick Grégoire: Existe, por supuesto, la crisis económica que incita a la gente a preguntarse: ¿A dónde va mi dinero? Cuando los recursos son escasos, la gente pregunta más antes de comprar o invertir. Sin duda, esto tiene implicaciones en las decisiones empresariales. Más importante aún, existe una creciente presión de nuestras sociedades, la gente está exigiendo una actitud más responsable y resultados más tangibles. Los inversionistas y los gobiernos son por lo tanto más propensos a elegir compañías que muestren interés por el desarrollo sostenible.

En este momento, desde un punto de vista empresarial, la RSE se considera un deber-ser. Satisfacer las necesidades de los grandes inversionistas y las comunidades de acogida, mientras no se muestra preocupación por los impactos sociales y ambientales es prácticamente inconcebible. Sobre todo porque la inversión en proyectos liderados por las llamadas empresas responsables a menudo se percibe como menos arriesgada.

La corrupción también está perdiendo poco a poco su atractivo. Las empresas que recurren a negocios dudosos tienen más que perder que en el pasado, debido al montaje de medidas contra la corrupción. Varios países han adoptado leyes en esta área que prometen sanciones severas a los transgresores. Las compañías están abriendo el camino al adoptar sus propios códigos de buena gobernanza. Muchos de ellos también son conscientes de la naturaleza de los gobiernos de cambiar de rumbo. Las autoridades pueden invertir las decisiones tomadas por sus predecesores, si se creía que el gobierno anterior era corrupto.

V.F.: Las políticas adoptadas por las empresas de minería, petróleo y gas muestran el compromiso de mejorar las prácticas, pero algunas veces hay una brecha entre la intención y la acción. ¿Por qué?

P.G.: La diferencia es que las empresas muestran mayor preocupación por las cuestiones de desarrollo sostenible. En general, esto es más que un simple programa de intenciones. Hoy en día, las prácticas en RSE va más allá de las consideraciones sociales, morales y ambientales: está íntimamente ligada a la credibilidad de la empresa. Dicho esto, la RSE debe pasar por un cambio profundo en la planificación y gestión de proyectos de minería petróleo y gas. No es suficiente tener una política, también hay que tener la capacidad de organización para implementarla. Esa capacidad es lo que a veces falla, e interfiere con los resultados a nivel operacional e invariablemente tiene un impacto en el desempeño del negocio.

V.F.: ¿De qué manera este problema se traduce en la práctica?

P.G.: La mayoría de las empresas dependen de consultores en RSE externos para sus proyectos internacionales, en particular en los países en desarrollo. Esto es bueno porque les da acceso a expertos que de otra forma no podrían accesar. Sin embargo, la experiencia externa no debe convertirse en una muleta. Desafortunadamente lo que hemos visto en algún momento en los proyectos, son consultores externos que se convierten de facto en gerentes de proyecto, en lugar de tener esta posición el personal propio de la empresa, y esto es debido por falta de recursos de la misma. Este enfoque puede hacer que una empresa se desapegue de sus compromisos y le impida comprender lo que está ocurriendo sobre el terreno.

V.F.: ¿No estamos pidiendo demasiado, muy pronto?

P.G.: No, porque sólo la empresa puede llevar el barco a la orilla. Los consultores pueden ayudarles mediante la propuesta de soluciones, pero a veces puede haber conflicto de intereses entre los consultores o con la empresa. Esta es una de las razones por las que las empresas tienen que planificar de manera eficiente sus recursos internos con el fin de gestionar los compromisos de RSE. Ellas también deben estar equipadas con un buen software de desempeño social y personal capacitado en el campo.

V.F.: ¿A dónde nos dirigimos desde aquí?

P.G.: En proyectos grandes, las empresas son cada vez más conscientes que deben tener en cuenta las preocupaciones de las partes interesadas. Los beneficios para las empresas más activas en este campo están bien documentados: hay una mayor apropiación comunitaria del proyecto, la mano de obra es más motivada y comprometida, la resolución de conflictos es más fácil, etc. Los beneficios no son necesariamente perceptibles en el corto plazo: el desarrollo sostenible es algo a planificar para el largo plazo y sabemos, que no es tarea fácil para las empresas comprometerse por períodos largos. Sin embargo, las que tienen éxito, se destacan por ser más competitivas ya que los gobiernos y las poblaciones favorecen a las empresas que adoptan un enfoque responsable.

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