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Por el 3 de septiembre de 2011 - RSE blog

Uno de los retos más importantes que los biólogos conservacionistas y administradores del medio ambiente enfrentan cuando trabajan con datos sobre la biodiversidad es su volumen. Estos grandes volúmenes de datos requieren el uso de Sistemas de Gestión de la Información (IMS) bien diseñados y que permitan a los administradores del medio ambiente tener una “visión global” para abordar los temas de biodiversidad y obtener una visión significativa de los datos proporcionados por especialistas que trabajan en el campo. Esto es particularmente importante para los programas de compensación de biodiversidad (biodiversity offset programs) en el sector extractivo, ya que el éxito de la compensación está estrechamente ligado a la calidad de la información almacenada en el IMS.

Manejo de la complejidad

En ambientes tropicales, la información recogida por una variedad de especialistas, como zoólogos, ornitólogos, herpetólogos, entomólogos y botánicos corresponde a  miles de especies en un área determinada. Los datos recopilados pueden incluir los nombres científicos y comunes de las especies, niveles de conservación y protección de las especies, el uso de especies por las comunidades locales, y características tales como nicho de una especie ecológica, la organización social de la población, y la información taxonómica. Los ecologistas simultáneamente pueden recopilar información sobre las zonas de biodiversidad, documentación de los diferentes tipos de unidades de vegetación y atributos físicos que los caracterizan, como la temperatura, altitud, precipitaciones y los regímenes de la evaporación. Un Sistemas de Gestión de la Información bien diseñado no sólo almacena estos datos, si no que también hace que sea fácil de recuperar y analizar información de interés específico.

La biodiversidad de mapeo

Un IMS también puede contener los datos geoespaciales, lo permite utilizar las herramientas de cartografía y Sistemas de Información Geográfica (SIG). Dentro de un SIG, los biólogos y administradores del medio ambiente pueden superponer numerosas capas de datos para identificar las tendencias espaciales, localizar las especies y ecosistemas en riesgo, y desarrollar planes de conservación de la biodiversidad y la gestión. Al servir como la base de datos geoespaciales que se basa en un SIG, el IMS por lo tanto, puede desempeñar un papel importante para facilitar el análisis tanto cualitativo como cuantitativo.

El factor humano

Incluso los mejores Sistemas de Gestión de la Información no pueden sustituir el buen juicio o una toma de decisiones inteligente de los procesos, ya que los resultados exitosos de conservación de la biodiversidad rara vez son atribuibles a un solo factor. Para proyectos grandes de desarrollo en entornos sensibles, es particularmente importante para las empresas el adherirse a las mejores prácticas de la industria, con el fin de garantizar que los impactos a la biodiversidad sean evitados, minimizados, mitigados, o desplazados (en este orden). Sin embargo, un IMS bien diseñado puede complementar las prácticas recomendadas del sector y facilitar en gran medida la planificación y la gestión de la biodiversidad, al servir como una herramienta que ofrece información esencial a disposición de las personas que más lo necesitan.

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