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Por el 16 de Julio de 2014 - RSE blog

El concepto de inercia

Wikipedia define la inercia como «la resistencia de cualquier objeto físico a cualquier cambio en su estado de movimiento». La inercia también puede aplicarse a la conducta humana. Hay una historia de una niña que se pregunta la razón del porqué el jamón se corta antes de ser cocinado. Ni su madre, ni su abuela saben la explicación, a pesar que ambas lo hacen, y corroboran con la generación anterior. Finalmente, solicitan a la bisabuela y obtienen la razón: la olla que tenían era demasiado pequeña. En este caso la inercia puede ser vista como la repetición de un patrón de comportamiento cuya motivación ha sido perdida.

En el mundo de la aplicación de software, un vendedor se encontrará con un patrón similar de comportamiento cuando un cliente busque cambiar un sistema de información en particular para mejorar diversos aspectos de sus operaciones.

El equipo del proyecto del cliente se centrará, durante el proceso de RFI/RFQ (Solicitud de información/Solicitud de cotización por sus siglas en ingles) en la función de la aplicación: el sistema puede hacer esto o lo otro. Lo que se encuentra oculto en ese momento son los procesos y procedimientos ya establecidos. Y es aquí es donde el concepto de inercia entra en juego.

Durante la fase de recopilación de requerimientos, el cliente a menudo viene a la mesa con un conjunto de procesos definidos a los que se supone que el sistema debe satisfacer. Un consultor inexperto, en este punto, seguirá el camino de la inercia y tratará de tener el ajuste del sistema «en la olla» lo mejor que pueda. En otras palabras, va a aceptar ciegamente las necesidades de su cliente.

Sin embargo, esto lleva a la pérdida de esfuerzos (junto con las implicaciones financieras). Ya que los procesos y procedimientos pueden haber sido puestos en marcha de acuerdo a las limitaciones del antiguo sistema y son en realidad irrelevantes para el nuevo sistema (que es, después de todo, una olla más grande).

Gestión de cambios para obtener mejores resultados

La gestión del cambio, debe comenzar desde el inicio del proyecto, durante las primeras sesiones de trabajo con el cliente. Es responsabilidad del consultor el mantener un ojo crítico en sus primeras discusiones para tamizar lo que es un requisito «motivado», a partir de un requerimiento real o de uno «inercial» y orientar suavemente al cliente para ver al proyecto como algo más que la aplicación de un paquete de software, y verlo como una oportunidad para mejorar sus operaciones con estándares de eficiencia más altos.

Es un camino donde se necesita de mayor resistencia y donde habrá más discusiones, pero también es uno donde la gestión del cambio en realidad significa algo: cambiar para mejorar. Como consultores, esto debería estar siempre presente tanto en nuestra responsabilidad como durante nuestras interacciones con los clientes. La implementación de una nueva solución de software es, después de todo, un cambio, que trae oportunidades que necesitan ser gestionadas.

Fuente: Wikipedia

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