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Por el 11 de Julio de 2012 - RSE blog

Dentro de una ideología de desarrollo sostenible, uno de los fundamentos de la misión de Boréalis, la gestión de las partes interesadas ocupa un lugar fundamental. Contribuye de manera activa al éxito de un proyecto de extracción determinado, en especial, gestionando directamente los impactos sobre la comunidad. Al gestionarse de forma adecuada, las relaciones entre las partes interesadas (personas o familias, organizaciones, gobiernos) desempeñan una función determinante en la ejecución de un proyecto, de donde surge la necesidad de contar con estos actores y de desarrollar herramientas adaptadas a las necesidades de los clientes.

Aceptación social

Aunque la implementación de un sistema de gestión de información social se aplica principalmente al desarrollo del trabajo en el terreno, también constituye una piedra angular en la que reposa la aceptación social de un proyecto. La evaluación, el tratamiento de los datos recopilados y los vínculos que se establecen entre las partes contribuyen al desarrollo de un proyecto. Asimismo, permiten evitar los conflictos que amenazan y atenuar los impactos negativos medioambientales, sociales y económicos.

Por lo tanto, la participación de las partes interesadas presenta numerosas ventajas. Por un lado, permite mejorar la toma de decisiones y la gestión de los compromisos de la empresa. Y por otro lado, admite una mejor comprensión de la influencia de los distintos participantes en el proyecto y entre ellos mismos, reflejando la aceptación del proyecto desde el punto de vista de las otras partes, ajenas a la empresa.

Sin embargo, la multiplicación de las posibilidades de interacción implicará la necesidad de crear un sistema que permita registrar diversos datos, a fin de facilitar su tratamiento. Todo esto con el objetivo de poder proponer una solución adaptada a las necesidades del cliente lo antes posible.

Hacia un cartografía de las partes interesadas

Entrelos principales desafíos figuran especialmente la necesidad de implementar un sistema que permita adoptar múltiples enfoques y de establecer una buena estrategia de gestión en función de las necesidades identificadas. La transición de un enfoque reactivo a una organización proactiva es el elemento clave en el que reposa la existencia de un cartografía de las partes interesadas.

El cartografía de las partes interesadas se utiliza para medir el nivel de influencia de los participantes de una comunidad en un proyecto determinado. De esta forma, se conceptualiza la dinámica social midiendo los vínculos entre las partes y su impacto en un determinado tema de un proyecto. La calidad y la eficacia de su análisis se relacionan directamente con las personas involucradas, quienes deben contar con un buen conocimiento de las distintas partes implicadas ya que, de lo contrario, disminuirá la pertinencia de los resultados del análisis.

A fin de ilustrar los datos recopilados y de facilitar su análisis, el mapeo manual de las partes interesadas se realiza según una temática precisa en el marco de un proceso intuitivo realizado por especialistas en la gestión de las partes interesadas. Una vez proyectada, esta gestión puede simplificarse, mientras resulta fácil clasificar los conflictos y su impacto en uno o varios participantes. Una intervención con un objetivo determinado permitirá solucionar un problema que haya generado varios reclamos. Será posible verificar la evolución de la postura de una persona en el tiempo.

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